Recurso para la guía y para todas
Cuando alguien
se quiebra.
Protocolo breve de acompañamiento. Sirve para dar apoyo humano, práctico y no intrusivo cuando una participante está muy afectada. No es terapia, ni diagnóstico, ni interrogatorio.
La prioridad es su seguridad, su dignidad, su elección y su conexión con apoyos reales.
Lo tienen todas, no solo la guía. Una mujer que sabe que existe un protocolo confía más, no menos.
Llorar no es una crisis
Emocionarse o quedarse en silencio no significa por sí solo que haya una crisis. En un círculo de MQHD eso es justamente lo que se busca: que salga lo que pesa. Lo que hay que mirar es si el malestar está aumentando, o si le impide participar, orientarse o decidir.
- Cambio brusco en la participación, o retraimiento repentino.
- Temblor, agitación o respiración muy acelerada.
- Llanto que aumenta y no logra recuperar estabilidad.
- Mirada muy ausente, confusión o dificultad para seguir la conversación.
- Quedarse inmóvil, muy desconectada, o con dificultad para responder.
- Decir directamente que necesita salir, parar o que no puede continuar.
La primera frase
«Veo que esto te ha movido bastante. ¿Querés seguir aquí, hacer una pausa o salir un momento?»
Los cuatro pasos
- 01Acompañar
Hablar despacio. Buscar privacidad. Preguntar qué prefiere. No exigir explicaciones.
- 02Estabilizar
Escuchar. Permitir el silencio. Agua. Reducir estímulos. Respiración o anclaje solo si a ella le sirve.
- 03Decidir
Cuando esté más estable: ¿volver, pausar más, retirarse, o llamar a alguien?
- 04Conectar
Ayudarla a hacer lo que decidió: una persona de confianza, transporte seguro, un servicio o una profesional.
Qué decir y qué evitar
Frases que ayudan
- «Estoy aquí con vos. No tenés que explicarme nada ahora.»
- «¿Qué te ayudaría en este momento?»
- «¿Querés sentarte aquí o preferís un lugar más tranquilo?»
- «¿Querés que llamemos a alguien?»
- «Si te sirve, podemos notar los pies en el piso y respirar más despacio.»
Qué evitar
- Presionarla para que cuente, o pedirle detalles.
- Interrogar, diagnosticar o interpretar.
- «Cálmate», «no es para tanto», o prometer que todo estará bien.
- Tocar o abrazar sin permiso.
- Dar consejos financieros o personales en medio del alto malestar.
- Obligarla a volver al grupo, o a irse.
- Dejarla sola si está muy desorientada o hay riesgo inmediato.
Tres de esa lista —«no es para tanto», rescatar y aconsejar— son tres de las cuatro fallas del método. Aquí no son un error de escucha: son un riesgo.
Vía roja
Si aparece cualquiera de estas señales, se deja de acompañar y se activa ayuda:
- Intención de hacerse daño, o de dañar a alguien.
- Desorientación grave, casi no responde, o no puede ubicarse.
- Conducta muy impredecible, o pérdida marcada de control.
- Pérdida de conciencia, o posible emergencia médica.
- Dolor fuerte en el pecho, o dificultad respiratoria intensa.
No dejarla sola, priorizar la seguridad y activar el recurso local de emergencia. No asumir que un síntoma físico importante es «solo ansiedad».
Si aparece un relato de violencia o peligro en la casa
Escuchar. Validar. Preguntar por su seguridad inmediata. Conectar con un servicio especializado. No investigar y no pedir detalles innecesarios.
Los cuatro contactos
Cada círculo escribe los suyos antes de la primera sesión y los lleva impresos. Sin ellos, este protocolo no sirve.
- Emergencia médica
- Salud mental o crisis
- Violencia o protección
- Contacto o transporte seguro
Cierre
Confirmar qué va a hacer, cómo se va a ir de forma segura, y si quiere que alguien la contacte después. Compartir información solo según lo que ella acordó, salvo obligación legal de protección o emergencia.
De dónde viene
Adaptación práctica para los círculos de MQHD a partir de: OMS (2011), Primera ayuda psicológica: guía para trabajadores de campo; OMS (2014), Manual del facilitador de Primera Ayuda Psicológica; IFRC (2025), International First Aid, Resuscitation and Education Guidelines; NCTSN, Psychological First Aid: Core Actions; y SAMHSA, Trauma-Informed Approaches and Programs.