El espacio abierto · formato 2 de 3

La lluvia
de ideas.

Alguna plantea algo abierto —«estoy pensando en cambiar de trabajo y no sé por dónde empezar»— y el círculo lanza opciones.

Sirve cuando lo que necesita son alternativas, no experiencias. Si lo que necesita es que la escuchen, este no es el formato.

Es el formato con la regla más delicada del método, y por eso tiene página propia.

Formato de El espacio abierto, el séptimo bloque de la sesión del círculo. No se usa suelto: se elige entre los tres cuando llega ese bloque.

La regla que sostiene el formato

Las ideas se dicen al aire, no a ella.

«Se podría buscar a alguien que ya haya hecho ese cambio» es una idea. «Vos deberías buscar a alguien que ya lo haya hecho» es un consejo. Es la misma frase y no es lo mismo: la segunda persona convierte una opción en una instrucción.

Es la más fácil de romper sin darse cuenta, y la que hay que vigilar.

Sus cuatro reglas

Sin juicio

No se evalúa ninguna idea mientras salen. Ni «eso no te va a servir», ni «esa está buenísima».

Sin debate

No se discute entre las que proponen. Si dos ideas se contradicen, entran las dos.

No se dirige a una persona

Al aire, en tercera persona o en impersonal. Nunca «vos deberías».

Ella no responde

No tiene que justificar por qué una idea no le sirve. Anota y ya.

Cómo se hace

  1. 01
    Ella plantea · 3 minutos

    Qué está tratando de decidir y qué ya descartó. Sin contar toda la historia.

  2. 02
    Ideas · 20 minutos

    Al aire. La guía corta cualquiera que se le diga a ella en segunda persona, y pide que se repita al aire.

  3. 03
    Ella elige · 2 minutos

    Dice cuáles se lleva. No dice qué va a hacer, ni cuándo.

Cuándo NO usarlo

De dónde viene

La lluvia de ideas como técnica de grupo es de Alex F. Osborn (Applied Imagination, 1953), y de él vienen las dos primeras reglas: sin juicio y sin debate. La tercera —que no se dirija a una persona— es de MQHD, y es la que la hace compatible con un círculo.